Todo el mundo ha salido un día al campo, ya sea para practicar senderismo, hacer una barbacoa, recoger aceitunas,… Pero si hay alguien que entonces no se haya parado para observar –observar de verdad– la vida durante media hora, debería hacerlo al menos una vez. Para ello hay que ser muy paciente, al principio solo nos percataremos de las especies más familiares: la encina, el conejo, el jilguero, el romero o la hormiga. Pero si continuamos observando cuidadosamente, seguro que seremos capaces de diferenciar docenas de plantas e insectos y algunas especies de pájaros. Además, si hacemos un hoyo en la tierra o levantamos una piedra enseguida veremos más insectos, arañas, lombrices, alacranes. Con una lupa podremos ver, además, ácaros y hongos; mientras que con un microscopio bacterias, nematodos y otras diminutas formas de vida.
Fig. 1: Bonito paisaje de la subbética cordobesa | Fuente: Mancomunidad de la Subbética
Más de un millón de especies se han descrito y se calcula que queda otro millón (posiblemente 10 o 20 veces más) por describir. A pesar de esta tremenda diversidad, los organismos tenemos cosas en común. Nosotros, el conejo y el jilguero tenemos una anatomía similar. Incluso hongos, plantas, insectos y vertebrados estamos formados por células con una estructura similar. Y todos los organismos desde bacterias hasta el ser humano tenemos el mismo material hereditario que contiene la información genética, el mismo código genético para descifrarlo y la misma maquinaria para sintetizar proteínas.
Por esto transcurrido un tiempo estaremos tan maravillados que dejaremos de observar e intentaremos dar una explicación a la vida. ¿Por qué estas especies son como son? ¿Por qué unas viven en el suelo y otras sobre él? ¿Por qué los jilgueros vuelan? ¿Por qué andamos erguidos, tenemos poco pelo y extraordinarias capacidades mentales? La respuesta sobre el porqué de la vida es el objeto de estudio de la biología evolutiva.”Nada tiene sentido en biología si no es bajo el punto de vista de la evolución”. Esta frase enunciada por el prestigioso genético evolucionista Theodosious Dobzhansky resume a la perfección el significado del concepto más importante y unificador que existe en Biología: EVOLUCIÓN.
Evolución, en sentido amplio, significa cambio. Habitualmente, aplicamos este término a cambios que sufren entidades individuales a lo largo de su existencia (una estrella o un ser humano). Pero el concepto de evolución va más allá. En un sistema evolutivo existe descendencia de entidades, es decir, una generación procede de otra y las características de las mismas difiere a través de las generaciones. Ejemplos de este tipo de sistemas son fenómenos culturales como lenguajes, automóviles, cocina y programas de ordenador.
Todos los seres vivos descienden de otros, de manera que las características se transfieren por medio de los genes, aunque la descendencia es modificada, lo que produce un cambio en el tiempo. Por lo cual, para los que intentamos estudiar la vida, evolución es el cambio de las frecuencias génicas de una población; o –dicho de maneras más simple– el cambio que experimentan los organismos (ya sea manifestado física, química o comportamentalmente) durante el trascurso de las generaciones.
Evolución en la historia
Una de las cualidades del proceso evolutivo, y que más problemas da para comprenderlo, es su lentitud a los ojos del ser humano. La evolución es una larga película llena de tragedia, intriga, heroicidad,… que tras 3500 millones de años se sigue rodando y de la que ahora solo vemos un fotograma en cada generación resultado de lo que ha acontecido con anterioridad. Y, como los seres vivos, la manera de entender la vida ha ido cambiando con el tiempo, veamos a continuación cómo lo ha hecho.
Hacia el siglo VII a.C., en la Antigua Grecia nace la filosofía como un intento de desdeificar las explicaciones el surgimiento de la vida y borrar cualquier finalidad para poder eliminarlo. Sin embargo estas ideas fueron sustituidas por el esencialismo, cuyo principal precursor fue Platón. El primero en observar cierta graduación en los seres vivos fue Aristóteles, aunque erró al pensar que la especies eran inmutables. Después de la caída del Imperio Romano, el Cristianismos se apoderó del pensamiento de Occidente y comenzó un período de estancamiento hasta finales de la Edad Media. Hasta este momento, se pensaba que las especies no cambiaban con el tiempo, sino que permanecían inalterables desde un origen separado, tal y como el Creador las había originado.
Ya en la Ilustración (S. XVIII) comienzan a aparecer, con los avances en otras ciencias (sobre todo en la Geología) problemas en la explicación sobrenatural del Universo. La observación de especies fósiles que no se encontraban en la actualidad amenazaban las ideas creacionistas tan arraigadas, por lo que se intentó explicar mediante rondas de extinción y creación.
Fig. 2: Creacionismo: Las especies permanecen inmutables desde la Creación. Idea totalmente descartada por la ciencia. | Fuente: Paquillo Dubois, inspirada en (1) Ridley, 2004
Fue Jean-Baptiste Lamarck el primero en defender la evolución para explicar la diversidad de seres vivos, cometió errores al proponer los mecanismos de evolución. No obstante, en nuestra sociedad estas ideas siguen circulando a pesar de ser consideradas erróneas. Una de estas falsas creencias es que el uso o el desuso de ciertos órganos, por condiciones del ambiente, produce el desarrollo o atrofia de los mismos y, después se transmite a la descendencia (si cortamos la cola a un ratón, sus hijos no tendrán cola porque su desarrollo está condicionado genéticamente). Tampoco es cierto que unos rasgos sean absolutamente mejores que otros, sino que depende de las condiciones ambientales (la ceguera es una desventaja a cielo abierto, pero una ventaja en una cueva oscura pues no se invierte energía en una estructura que ahí jo es útil).
Otra idea errónea es que el cambio sigue una progresión de más a menos complejidad hasta llegar al hombre (no tiene propósito, simplemente ocurre). Como se muestra en la figura 1, la evolución no es un proceso lineal, sino que a partir de una población ancestral, surgen nuevas poblaciones con distintas características entre ellas y la primigenia hasta formar especies distintas –según esto, no es adecuado decir que el hombre no viene del mono; sino que ambos comparten un antecesor común–. Además, como todas las especies que existen hoy día comparten un antecesor y, por tanto, no son más o menos evolucionadas porque el tiempo que ha pasado desde entonces es el mismo. Del resultado de este devenir es consecuencia la biodiversidad de la que disponemos hoy, y cualquier vestigio de vida anterior podrá ser estudiado a partir de los seres vivos de la actualidad o los restos fósiles del pasado con la misma inferencia, independientemente de la información que nos aporten.
Fig. 5: Filogenia animal artística donde se observa cómo unos grupos comparten antecesores comunes con otros hasta uno común a todos. (Ver Tamaño Completo) | Fuente: Colin Purrington
Aunque, Lamarck tenía razón en defender el cambio evolutivo de los seres vivos, no fue hasta Charles Darwin cuando encontramos un proceso que explicase la evolución: la Selección Natural. Gran mayoría de nuestras concepciones actuales de la vida derivan de las ideas promulgadas por este excepcional científico, sobre las cuales profundizaremos poco a poco. Este es el modo principal de evolución, aunque existen otros mecanismos, cada uno con distintos efectos sobre el cambio en las características de la población. Se denominan Mutación, Migración, y Deriva Génica.
Evolución como ciencia
La Evolución es una rama de la Biología que, por tradición, no se ha estudiado separadamente, sino como una herramienta integradora. Las principales disciplinas biológicas que estudian con más interés la evolución son dos: la Genética y la Ecología, en cuyos conceptos básicos iremos adentrándonos conforme los vayamos necesitando.
Además existen ciertos conocimientos que complementan nuestra comprensión y nos ayudan a defender la evolución. Es de resaltar que el estudio de la evolución hoy día es muy importante porque tiene aplicaciones diversos campos de la vida (agricultura, medicina). Por eso ideas pseudocientíficas contra la evolución (concretamente, el Diseño Inteligente) que sobre todo en EE.UU. se quieren imponer, a pesar de no dañar a la Biología en sí, son peligrosas para la sociedad. Sobre estos temas también sería interesante discutir, y eso intentaré hacer.
Para terminar, dejo un vídeo explicativo del proceso evolutivo:
Nada más, espero que les haya gustado esta breve incursión en la Evolución.
Para más información: Wikipedia y SESBE.
Bibliografía:
(1) RIDLEY, M. 2004. Evolution, 3ª ed. Blackwell Science, Cambridge.
(2) SOLER, M. (editor) 2002. Evolución. La base de la Biología. Proyecto Sur.
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